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El señor
médico
Imagino qué hubiera sido de mí,
estudiando como querían mis padres y me veo como médico
en un hospital de medio pelo llevando un lazo azul en la solapa
con cada atentado mientras me cargo por negligencia dos docenas
de pacientes pobres que nunca podrán quejarse por la
sencilla razón de que ni lo sospechan.
Mi señora es la Señora Infeliz, una chica guapa
hasta cierta edad y aburrida en el sexo hasta la saciedad,
con varios amantes jóvenes mientras yo hago guardias
nocturnas.
Yo estoy en congresos médicos siempre que puedo, gastandome
las dietas en chicas del nivel medio de la carrera de prostituta,
junto con otros guarriors, guardianes de la salud pública
como yo.
Los padres de mi señora desprecian a mis padres porque
su nivel monetario es mayor que el mío y tengo que
ir de vacaciones a Galicia, ni me quiero imaginar con cuántos
hijos.
Por fin un día, un accidente espantoso me ocurre y
estoy en el quirófano como paciente. Veo las caras
de mis colegas que indiferentes ante la muerte de los demás,
lo son también ante la mía: asustado me voy
apagando y dejo de luchar hasta que una luz agradable me envuelve,
me despisto por el camino y vuelvo a nacer convertido en un
cantante de Punk-Rock escupido en el escenario por niños
un poco mayores que mi hija pequeña. |