EVARISTO
| Líder y cantante de Gatillazo
«Mi música sirve, como el fútbol, para descargar
la mala leche»
Enterraron La Polla en verano de 2003, pero su espíritu
ha vuelto bajo el nombre de Gatillazo, que acaba de estrenar disco.
Evaristo, uno de los padres del punk vasco, lidera ahora un grupo
formado en algunos casos por chavales a los que duplica en edad.
El líder de La Polla y ahora de Gatillazo afronta el calendario
de conciertos en directo.
Calza unas gafas de pasarela que son, según él,
compradas a un general, «al General Optica», aclara.
Se las llevará puestas hasta que finalice la promoción
del nuevo disco que acaba de salir al mercado con el nombre del
grupo que formó hace dos años escasos, tras la disolución
de La Polla por desavenencias internas. Evaristo sigue con la
misma mala leche y las mismas ganas de bronca que cuando hace
26 largos años decidió formar La Polla Records con
varios amigos de Agurain. Desde entonces sus discos (“Salve”,
“Revolución” y “No somos nada”
fueron los primeros) han sido bandera de generaciones que se han
identificado con sus sarcásticas críticas al poder
y a los valores que lo sustentan y que el propio Evaristo califica
de «patadas en los huevos al sistema».
«La
Polla se disolvió en verano de 2003 y vino Gatillazo, que
todo el mundo ve como una prolongación de La Polla, porque
está ahí el Evaristo ese. Txiki y Osoron tocan la
guitarra, Xabi el bajo y Tripi la batería», dice.
Duplica en edad a alguno de ellos. «Digamos que les llevo
una cierta ventaja», aclara.
En
el grupo hay dos de Arrasate, uno de Lakuntza, otro de Agurain
y «yo que ya no sé ni de dónde soy, aunque
llevo diez años viviendo en Oñati. Ensayamos en
Agurain, en el local de Disturbios», prosigue.
«Sseguratass»
También
se observa una continuación en cuanto a temática.
Evaristo sigue azuzando al poder, el fascismo, la represión,
la moda, el consumo y a todo lo que se le ponga delante. «También
la realidad es la misma. Unos siguen arriba y otros seguimos abajo.
Hemos denunciado todo lo denunciable, pero ahora lo hacemos de
otra forma. ¿De una forma mejor? No voy buscando fórmulas
raras. A mí los juramentos me dejan cada vez relajado.
No me gusta imponer nada. Cuando sale una letra la enseño
a la peña y si al grupo no le gusta, la olvidamos. Yo me
siento a la mesita y cuando me sale la tonadilla y se acopla bien
a la letra, me doy el gusto. Es lo que me ha ocurrido con canciones
como ‘Sseguratass blindaoss’. Tenía ganas de
cantarles una», confiesa.
«Así que eres guarda jurao, un segurata vacilón/
Tienes futuro (te aseguro) tío rata/ Tienes futuro como
pringao// Vigila una zona industrial, madero de supermercao/Controla
el tren ¡Que nadie suba sin billete!/ Tienes futuro como
pringao// Rata.../ Haciendo la ronda o en furgón blindao/
Vigilando un banco o un acto electoral/ Así eres un rata
con licencia para matar/ Payaso con pistola, deficiente uniformao//
Estarás trabajando, será muy sacrificao/ Pero qué
feo está el campo con tanto guarda jurao/ Siempre te vas
del fútbol sin saber el resultado/ te tiras todo el partido
mirando para el otro lao// Rata...// Donde no llega la poli, llega
un perro amaestrao//Si te has creído que lo tuyo es un
oficio/ Tienes futuro como pringao// ¡¡Pringao!!»,
dice la canción. «Parte de la canción la cantábamos
en los partidos del Alavés», añade.
Hay otras canciones en el disco donde Evaristo exhibe su ingenio
y su sarcasmo. La titulada “Territorio cotilla”, que
comienza con la frase «Me da los mismo si eras prostituta
o corrías maratón/ me da lo mismo que muriera solo
en su magnífica mansión», es ciertamente brillante.
La misma impresión dejan “O.K Portal”, una
sátira contra la gente normal o ”Gora Mari”,
donde Evaristo combina el euskara y el inglés con el castellano.
«I hate kalimotxo, I dont’t need lehendakari»,
comienza la canción.
Le
pregunto si no es frustrante que un movimiento contestatario como
el punk siga pegando patadas que no asustan nada al sistema. «Me
conformo con el pataleo. Me gustaría llevar a los 90 años
el bastón no para sujetarme sino para repartir galletas
con él, si se tercia. La descarga de la mala leche me pone
contento. Debe de ser como el fútbol que, según
los sociólogos, sirve para descargar las frustraciones
de la semana. En los conciertos creo que la descarga es similar.
Pero no sólo es una descarga. Creo que el punk deja un
poso positivo, creo que sirve para cambiar algo, aunque cada vez
veo más claro que no voy a ser testigo de ese cambio. Es
eso lo que da pena. Pero ha ocurrido con todos los imperios. Desde
que comienzan a declinar hasta que mueren, matan a cantidad de
gente. Ocurrió con el imperio romano. Tengo la sensación
de que el imperio yanki está haciendo aguas. En todos los
sitios los más gilipollas son los que controlan el garito»,
recuerda.
Evaristo
se ha puesto de nuevo de camino lejos de los que hasta ahora habían
sido sus compañeros. «Me llevo muy bien con los chavales.
A veces me da un poco de miedo ir de colega con gente tan joven,
pero es así», dice.
El
disco que acaba de salir con el nombre del grupo recoge las mejores
canciones de la nueva etapa. «Teníamos más
de cuarenta y tantas grabadas en una cinta que a su vez era la
selección de otra en las que había ciento y pico»,
señala Evaristo que tiene fama de tener los cajones de
su casa con carpetas repletas de letras.
El
euskara
En
el nuevo disco se observan algunos guiños al euskara. «No
llego a hablarlo. Cantar en euskara, si no soy capaz de hablarlo,
me parece un poco tonto. Pero el euskara me va entrando, aunque
la última escuela que he pisado fue la autoescuela. Tampoco
los chavales me hablan mucho, porque en cuanto cumplen tres años
se dan cuenta de que no pueden mantener una conversación
muy larga conmigo y pasan al castellano. Pero hablan en euskara
con su madre y se me está pegando algo», señala.
No le apetece hablar de sus incursiones literarias. Cree que sus
textos sirven más para un cómic. De su trilogía
con los R.I.P cree que quedará en «bilogía»
(“The cagas” y “The meas”) y ahora quiere
centrarse en los conciertos que le esperan el 16 de abril en Otxandio,
el 23 en Besain y el 30 en Urdiain. -