ENTREVISTA EN EL CORREO

NUEVO GRUPO
Gatillazo | De vuelta
Evaristo se junta con cuatro cachorros punkarras y monta un nuevo combo para criticar a la sociedad, que es lo que le mola


ÓSCAR CUBILLO

Enfrente se halla el mítico Evaristo. Bebe marianitos sin preocupación. «Hoy me puedo emborrachar, que no conduzco». Por primera vez en muchos años, concede una ronda de entrevistas. Acabada La Polla, ahora 'Evas' conduce a Gatillazo, quinteto que debuta con un álbum homónimo editado por Oihuka. Como debe sembrar el nuevo nombre, Evaristo se coloca ante el micro con disciplina promocional. «No volveré a dar entrevistas. Otra cosa es que me pilles después de un 'festi'», advierte.

Acompañado por dos ex cachorros de la última etapa de La Polla (Txiki Disturbio y Tripi), más dos mendas de Mondragón con relación con los proyectos episódicos The Kagas y The Meas, Evaristo entrega 'Gatillazo', repertorio bravucón y echado p'alante con canciones en castellano -hay dos en inglés y vascuence inventados- que llevan títulos como 'Territorio cotilla', 'El santo rosario', 'Comunicado empresarial para la concordia y el bienestar social' o 'Anorimia, bulorexia'. Mañana lo divulgan en Otxandio. Que ruede la grabadora.

-¿Cuánto duró La Polla?

-El primer festival fue el 9 de diciembre del 79, una semana después de haber cogido los instrumentos.

-¿Por qué lo dejasteis?

-Hubo una discusión en el local entre dos miembros originales del conjunto y uno decidió dejar el conjunto. Siempre pensé que sucedería entre los miembros originales y que yo estaría implicado, pero no estuve presente. Estaba en Oñati (donde vive, pues ahora es vecino de Ruper Ordorika). Nos mantuvimos tres miembros originales y dos de fuera, sin ánimo de ofender, y yo ya había dicho que así no seguía. Luego, se murió Fernando cuando estaba grabado el disco de The Kagas, excepto la voz, y rápidamente 'Evaristo salió pasando por encima de los muertos con otros grupo'. Bueno, no fue así, pero si la gente lo quiere creer, me parece fenomenal.

-La Polla no descendió sus ventas a pesar de en los últimos tiempos, ¿no?

-En 'Carne para la picadora' se notó la subida, aunque nunca llegamos a esa cifra en que te pagan más. Sin embargo, en los 'festis' notábamos que volvía a aparecer mogollón de gente, y es que hubo un montón de años de La Polla en que no aparecía tanta como el organizador esperaba.

-Por aquí siempre llenabais, ¿verdad?

-Sí, en general sí. Eh, me he perdido con la pregunta. Me he bebido unos cuantos marianitos y van a caer unos cuantos más. Luego tú pones lo que quieres.

-¿Cuál fue el peor momento de La Polla?

-Los comienzos. Los primeros cinco años o así, cuando tocábamos poco y en malas condiciones. Luego no tengo ninguna queja. De hecho, yo flipaba porque, sin ningún tipo de apoyo, llegamos a esto. Luego te pagaban poco y el organizador se aprovechaba y cobraba 3.000 pelas la entrada.

-¿Cuándo montaste Gatillazo?

-La idea surgió al día siguiente a que se acabara La Polla. Antes hubo muchos nombres: quince cada mañana, diecisiete cada tarde. Se quedó en Gatillazo y esperé astutamente a que éstos (señala a Txiki y Tripi, presentes en la conversación) se quedaran sin curro, porque, en el medio del follon, me quedé con sus teléfonos. Y el sector de Arrasate, Xabi y Osorón, ya participó en The Kagas.

-¿Por qué habéis fichado por Oihuka?

-Eran los únicos que nos pagaban algo, sin prometernos que, si vendíamos tantos discos, nos abonaban a tanto por cada uno. Otros nos decían: '¿Y vosotros quién os creéis que sois?' Pero que se jodan, que nos han pagado. Aunque, bueno, en una fábrica se saca más.

-¿No te irrita que las casas de discos se queden los masters de tus canciones?

-Estamos registrados en autores. Al principio no lo hacíamos porque éramos punkies. Cuando nos enteramos de que los cinco que más vendían se llevaban lo de todos los grupos que no reclamaban, léase Julio Iglesias, nos hicimos socios inmediatamente. Lo de los masters me da igual. Pertenecen a los 'disqueros'. Yo he tenido potra en la vida y, sin buscarlo, he sacado lo suficiente para vivir de criticar a la sociedad y me la refanfinfla. El que quiera vivir buscando la choja, que haga lo que quiera. Intentamos negociar que no pongan el disco muy caro, pero eso es literatura. Si quieres sacarlo tú, vendes quinientas copias. Pero, si quieres tocar, es mejor que te lo saque otro, vender diez mil y que te digan que son siete mil, y actuar más a menudo.

-Donde sacas más dinero es en los conciertos.

-Sí, yo me metí por eso en un grupo. El que esté en un conjunto y diga que no quiere que le vea la gente, miente. A mí me gusta que me miren. Hago que no me entero, pero si te tiran una botella, has de andarte al loro.

-Las letras, ¿cómo haces para no repetirte?

-Me repito, joder.

-Vale. ¿Pues cómo haces para hablar todo el rato de lo mismo y resistir? Eres como el crítico taurino Joaquín Vidal, que, abundando sobre la adulteración de la fiesta nacional cada día hacía una crítica maravillosa.

-Pues no sé. No tengo ningún tipo de truco. Cuando iba a currar al garaje, soñaba con estar en un conjunto, con decir que decíamos estas cosas que hay que decir, que teníamos éxito y que no nos rajábamos. Y, una vez supe cómo iba el tema, busqué no aburrirme al cantar. Hay canciones que repetiré toda la vida. En este disco digo 'gobierno', 'políticos'. Otra vez, tío, espectacular.

-¿Cuántas canciones has escrito?

-Tengo 212 registradas de La Polla. Le sumas The Kagas, The Meas, Gatillazo y otras, y rondan las 300.

-¿Sueles desestimar muchas canciones?

-Yo, con una grabadora de estas (señala al aparato) soy muy peligroso. Salgo a la calle y vuelvo con veinte canciones.

«Me gusta chillar»

-¿Sabes tocar algo?

-No. Tengo un piano con luz, pero me sé dos acordes. Explico al grupo lo que debe ser, que es más rápido.

-Igual que James Brown. Tus letras son agresivas, negativas. ¿Eres antitodo, como Eskorbuto?

-No. Para eso te suicidas y ya está. No se me ocurre ninguna solución. En 'Bocas' intenté hacer crítica destructiva.

-¿Y de qué estás a favor? ¿Podrías escribir en positivo?

-Sí, siempre que lo que me rodeara fuese algo más positivo. Si el mundo se pusiera bien quizá aprendiera a tocar un instrumento. En realidad, me gusta más chillar. Gané los cuatro concursos de cantante en los cuatro años que estudié en los 'Pe-Pe Trinitarios' de Algorta.

-Según tus letras, pareces una persona escéptica.

-Tengo unos diecisiete 'evaristos' dentro. Puedo ser escéptico, cínico, simpático hasta aparentarlo. Cada vez se impone una.

-Si eres escéptico, no creeras en la revolución.

-No, porque si se juntan más de tres para cualquier rollo, siempre hay algún lío. Una vez, en Barcelona, tocando en el Sant Jordi, habían ahorrado en el equipo y oías a la gente cantar las letras de punta a punta. No se me pusieron los pelos de punta, sino que pensé en que no podía ser que 10.000 personas pensaran exactamente lo mismo. Soy más partidario del anarquista individual.

-Vende el nuevo disco.

-Lo que más nos gusta es tocarlo. Y oírlo, también. Lo llevo en una cinta en el coche y me gusta ponerla. Y, sobre todo, me gusta que, al tocarlas en el local, sea la hostia. Un día vino un colega al ensayo, y cómo coreaba.

-Eso, ¿por qué metéis tantos coros?

-Joé, porque mola la hostia, tío. De siempre. Siempre me han gustado los conjuntos tipo futboleros. Admiro la música elaborada, pero yo me lo paso bien cuando cantamos juntos.