"Toda la puta vida igual"
Enero del 2000
Hay cosas que no cambian y, la verdad, casi mejor así.
La Polla lleva haciendo discos la friolera de veinte años
y, salvo contadas excepciones, siempre ha dado a su público
lo que éste quería escuchar: canciones sencillas
cargadas de actitud y con suficiente melodía como
para poderlas cantar mientras te tomas un litro de calimocho.
"Toda la puta vida igual", su último
disco, sigue la tónica, pero con la honrosa excepción
que se repite en cada entrega del grupo liderado por Evaristo:
cada vez suenan mejor, saben medirse más y obtienen
un resultado más limpio a nivel de sonido. Eso
no quiere decir (áni se te ocurra pensarlo!) que
los de Agoráin se han dulcificado o que han introducido
en su música esquemas más asequibles...
No; el tema no va por ahí. Lo único es que,
disco tras disco, cada uno de los músicos controla
mejor su instrumento y su terreno, se involucra un poco
más en el resultado de los temas y éstos
generan la suficiente mejora como para que no te dé
la impresión de que estás siempre escuchando
el mismo disco.
Por lo demás, La Polla es de los grupos que, dentro
de nuestro rock, ha creado estilo. O lo ha seguido con
su propia personalidad. En este álbum lo demuestran
y satisfacen presentando, además, un total de veinte
canciones. Ya no es plan de que cambien, pero, si no lo
han hecho antes, ¿a qué vendría ahora
dicho cambio? Casi mejor así.