1999

Nuevo disco Toda la puta vida igual

.. Y dicen que fue un crío quien, ajeno por completo a la hipocresía y a la estupidez que amordazaba a toda la gente de su aldea, gritó aquello de "¡¡El rey está desnudo!!". No sé la edad que tendría el chaval -las crónicas pasan por alto este detalle- pero me lo imagino de unos quince o dieciséis años. Los mismos que lleva La Polla Records, La Polla, L.P.R. Y es que llevan "Toda la puta vida igual". Y que sigan así.

Con este nuevo álbum de "los pollos" han sido capaces de condensar toda la experiencia adquirida en su larga trayectoria en veinte canciones como veinte soles -veintiuna si contamos el "sorteo" apócrifo que se montan en el "tema oculto" que cierra el disco, una lotería real como la vida misma- . Dieciséis años en tres cuartos de hora. No está nada, pero que nada mal. Conservan toda la frescura del "Salve", toda esa sana mala ostia que les ha hecho ser maestros de una generación que ha mirado el mundo a través ese espejo casi valleinclanesco que nos pintan desde sus canciones. Y, lo mejor de todo, es que los espejos no están trucados, como los del "Callejón del Gato". Aunque sea paradójico, temas como "No quiero ser yo", con el que abren este trabajo, son precisamente los que me invitan a seguir siendo yo mismo -"la-laralala-la...". Y a "picarme" con Evaristo. Musicalmente este LP es una auténtica enciclopedia del Punk-Rock en un sólo tomo. Todas las claves musicales del estilo están presentes y han sido manejadas con auténtica maestría. Los coros, sensacionales, las guitarras afiladas, vacilonas, rockeras, quedonas... según convenga. Los estribillos, de auténtico lujo. La sección rítmica, una exhibición. Y Evaristo sobrándose y deleitándonos con un auténtico recital. Descúbrase, estimado público, ante los "putos amos", que lo mismo se montan una ikastola -la más divertida y cañera que jamás se viera- en un minuto -"Shanti"-, en la que reinterpretan genialmente la melodía con la que los angloparlantes aprenden el abecedario, que se atreven a enmendarle la plana a Eric Clapton en "Chisourray" -jugando con "Cocaine" y poniendo "las cosas en su sitio" con una gracia y una ironía geniales. Fiesta en "Maigenerasion" -no se salvan ni los Who-, homenaje a los que lucharon contra el fascismo en la Guerra Civil -"Tumba 37"-, exhibición de coros, aceleraciones y estribillo "para nota" en "La Gamberra" -con gamberrada incluída como intro del tema-, palo con "salero" a la explotación del tercer mundo y a la farsa de las ONG´s en "Está todo muy mal", descripción costumbrista y guasona de los "pesaos" -"costras" decimos en Madrid- en "No aburras", latigazos de Punk salvaje "old school" en "Basura", juerga y nuevo estribillo histórico en "Mundo cabrón", una canción de amor -de desamor, más bien-, ahí, con un par, y con buen gusto oiga usted, bautizada con gran sentido del humor como "Pastelarium", nuevo derroche de talento y descaro en "Nadie llorará por tí"... y una canción, "Deja a los niños", que es una descarnada denuncia de los abusos sexuales contra los niños y niñas en la que han conseguido gracias a la perfecta comunión entre su letra y su música desasosegante erizarme otra vez el vello como cuando escuché por primera vez "La tortura".

 
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