"Nuevo disco Bocas"

Enero 2002

Y van... Van tantas que, a estas horas, sería ridículo no darse cuenta de la trascendencia e influencia que una banda como La Polla ha tenido dentro del panorama rockero de este país. Puede que, para los biempensantes o los radioformuleros, este grupo no tenga parangón con otros que salen mucho en la tele y que cuidan coreografías para marcar liposucción en la disco de la playa, pero, te pongas como te pongas, este sonido y esta forma de escribir no la inventaron ninguno de ésos y, por más que se pongan, difícilmente podrían imitarlos sin caer en el patetismo. La Polla, sin embargo, se reinventa y se clona en cada disco y pocas veces pierde ni un ápice de su visceralidad.

Lo último que han puesto en la calle es "Bocas", un disco 100% Evaristo en el que los guitarreos y las temáticas siguen la pauta de lo que ha concretado la personalidad de este grupo. Si quieres buscar diferencias y particularidades siempre tienes ahí los temas que se marcan en euskera y en gallego, pero, yendo a lo evidente, "Bocas" es un disco de La Polla sin más historietas y sin ninguna pintura fosforescente.

La voz es la misma, las guitarras arañan más que suenan y, aunque blanditas, respiran ese ejercicio de punk que el grupo exhibe en cada una de sus entregas. Rítmicamente, La Polla no entra en otra cosa que no sea lo binario y fundamental, a medio camino entre la jota rockera y la pachanga de guitarra dura, ese tipo de formas que les han caracterizado y que han culminado en multitud de himnos a lo largo de su trayectoria. Resulta muy obvio que, quien disfruta con esta banda, lo último que quiere de ella es que cambie. Si la cosa está bien, dirán, ¿para qué moverla?

 
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