Diciembre de 2001
Feria del libro vasco.
Evaristo, el de la Polla, se dio ayer en Durango
un baño de multitudes.
Desde el momento en que se colocó
tras el stand de Txalaparta no dejó de firmar ejemplares
de su libro, «Por los hijos lo que sea», que
reúne 84 microrrelatos tan directos en la forma
y en el fondo como sus canciones. Es su primer libro y
probablemente no será el último. Al respecto
habla, como de costumbre, bien clarito: «Escribir
me mola, y con el conjunto no voy a poder estar pegando
saltitos juveniles en un escenario toda la vida».
Se ha solido decir que las canciones de la Polla son himnos
para varias generaciones, y la gente que peregrinaba al
stand en busca de una dedicatoria de Evaristo, desde chavales-chavales
hasta «chavales» que no peinan canas porque
no tienen ya nada que peinar, eran buena muestra de ello.
Con la complicidad de Iñaki Egaña, GARA
secuestró a Evaristo durante unos minutos, pocos,
la verdad, para evitar que las colas fuesen kilométricas.
El de Agurain agradeció el secuestro con un guiño,
mientras sacudía el brazo derecho, resentido, sin
duda, por tanta firma. Se ha negado a hacer una presentación
formal de su libro -«las ruedas de prensa me gustan
todavía menos que esto»-, pero de la cita
de Durango no se ha podido zafar. «Los de Txalaparta
me liaron a comer, y, con algún vinito encima,
no supe decirles que no. La verdad es que esto es una
pasada.
No creo que el libro merezca tanto. Los relatos que integran
la obra, ilustrados por Aitor Larrañaga, "Peli",
están escritos sin pensar «en ningún
momento» que algún día pudieran ser>
publicados en formato de libro.
«Se los mandé a José Mari (Esparza),
porque me pareció que sería un tío
sincero y me diría si valían o no. Me respondió
que, si le mandaba más, se podía sacar un
libro. Y así ha sido». Evaristo escribe «desde
siempre» y en cualquier sitio, incluso antes de
montar «el conjunto», o sea, la Polla. «Cuando
trabajaba en el garage, solía escribir en el papel
del váter, pues era allí, al váter,
donde iba cuando quería escaquearme». Los
temas de las canciones y los relatos son similares. «Las
letras tienen que entrar en un tiempo determinado. Igual
estoy escribiendo una canción y, si veo que no
sale, pues a lo mejor el tema da para un relato».
«El Evaristo para sobrevivir» Los relatos
del libro son muy variados y no están escritos
en una época determinada. «Algunos son recientes
y otros tienen tres o cuatro años». Sólo
son parte de los muchos que Evaristo ha escrito. «Para
el libro, hemos descartado un mogollón, porque
algunos eran malísimos». El título,
"Por los hijos lo que sea", tiene su origen
en una frase que se usaba en Agurain. «Estabas echando
potes y decías ''vaya una borrachera que llevo''.
Y el de al lado te contestaba ''por los hijos lo que sea''.
Se usaba para cualquier cosa. A mí me hacía
gracia y, además, ahora tengo hijos, así
es que no me pareció mal título».
«De este mundillo de los escribidores no tengo ni
puta idea», afirma Evaristo, pero, si las cosas
marchan con "Por los hijos lo que sea", no sólo
no descarta sino que parece cuestión de tiempo
que publique más libros. «Escribir me mola,
y con el conjunto no voy a poder estar pegando saltitos
juveniles en un escenario toda la vida».
¿Debe entenderse, por tanto, el
libro como fruto del reciclaje de Evaristo?
De esta manera tan «aséptica» formuló
GARA la pregunta. La respuesta fue mucho más directa:
«Esto más que el Evaristo reciclado es el
Evaristo para sobrevivir, porque en la fábrica
ya no me veo y, además, no creo que me cojan».