Febrero 2002
El elixir de la eterna mala hostia
Bien es sabido por los plumillas patrios que si hay algo
poco menos que difícil en este mísero patio
es entrevistar a La Polla cada vez que sacan un nuevo
disco. Simplemente, no les va este mamoneo, no acaban
de ver la necesidad de promocionar su producto. Esta aparente
incongruencia tiene un cierto sentido en la banda de Salvatierra,
pues lo cierto es que van a piñón fijo en
ventas desde hace unos años y no necesitan de artimañas
promocioneras. Con unos cuantos posters, unas pocas reseñas
y el certero boca a boca todo parece ir tirando. Además,
hay que contar con que son de los que se patean de cabo
a rabo la piel de toro, así que, si alguien no
se entera, ya van ellos a decírselo al festival
de su pueblo. Todo esto viene a cuento porque La Polla
ha sacado un nuevo disco, "Bocas", y hemos tenido
la chiripa de conseguir unas pocas declaraciones de Evaristo,
el pollero mayor.
Sería casi ridículo explicar a la gente
lo que se va a encontrar en el nuevo trabajo. ¿Acaso
alguien necesita a estas alturas que le cuenten los ingredientes
de un disco de La Polla? Destaquemos, pues, unas pocas
canciones de las del dedo en la llaga, caso de "Fucking
USA", "Hoy haré la revolución",
"La batallita del abuelo" o "Alegría
navarra", y pasemos a reseñar la breve charla
con el bueno de Evaristo. El encontronazo tuvo lugar en
los estudios Gárate, en Guipúzcoa, donde
Boikot está grabando lo que será su nuevo
disco. Es el día de grabar las colaboraciones y,
entre un violinista, un trompetista, nosotros y Amparanoia,
nos encontramos con Evaristo acompañado de su compañera
y sus dos críos, que han ido en plan excursión
familiar para que papá colabore en una canción
antirracista de sus amigotes. Así como quien no
quiere la cosa, sacamos la grabadora y le preguntamos
precisamente por la colaboración con Boikot: "pues
hablamos algo en verano o así, pero luego no habíamos
vuelto a hablar hasta el domingo. Y hoy es miércoles...
Ellos querían hacer un rollo antirracista con los
gitanos, pero... ¡Yo qué sé! En un
día no me puse en el punto e hice un rollo así,
en general. Es una especie de rumbita, la música
es toda de ellos. A mí me pidieron poner ahí
algo".
Una vez roto el hielo continuamos preguntando, aunque
esta vez por lo que es su nuevo disco, "Bocas",
un título cuanto menos explícito: "lo
de 'Bocas' es porque votaron cuatro a favor y uno en contra,
y se quedó. Es un poco por lo del rollito de La
Polla y no-sé-qué. Somos unos bocas: lo
único que hacemos es decir cosas. No hacemos nunca
nada, no cogemos una pipa, no participamos en ningún
foro mundial contra nada, no estamos en ninguna parte
más que pegando gritos... Sólo estamos cantando
tonterías: bocas". Un rato antes, off the
record, Evaristo nos había explicado que es la
primera vez en su vida que les había sobrado tiempo
de estudio y le decimos que tal vez se deba a que ya antes
habían trabajado en ese estudio Kataraín,
y con esos técnicos, Jonan Ordorika y Angel Kataraín.
"Pues sí. El estudio será bueno, porque
nosotros somos los de siempre. No creo que alguien haya
mejorado mucho la técnica. Lo grabamos en un estudio
donde ya habíamos ido hace dos años a grabar
otro y, por aquéllas, no había un tipo que
supiera manejar el ordenata y esas cosas. No había
quien nos contara nada". Así pues, parece
que la técnica ha funcionado al servicio de La
Polla; una banda que vuelve a enseñar los dientes
como siempre, como la máquina de hacer punk que
son Sumé, Fernando, Abel y Jokin, y con las siempre
insidiosas letras de Evaristo. "Nosotros ponemos
primero la música, después la forma de cantar
y luego la letra. Las letras las suelo hacer yo: las llevo
para el local y si cuelan van; y si no, y hay algo que
cambiar, se cambia para que todos demos la cara con lo
que se canta". Y no sólo la banda: miles de
personas en el estado dan la cara por lo que ellos cantan,
incluso aunque, a veces, algunas de sus míticas
canciones sufran pequeños cambios en directo: "eso
son tonterías que meto, palabras que... Igual estoy
hasta los cojones de decir la misma y otro día
dices otra tontería ahí. Pero, por lo general,
suelo decir siempre las mismas cosas".
Lur, la hija mayor de Evaristo, reclama a su padre para
que le dé la merienda, por lo que, sin necesidad
de palabra, vamos viendo que la charla se acaba. Le preguntamos
si tiene algo interesante que añadir y, ante su
encogimiento de hombros, le decimos que nos cuente sus
próximos planes. "En invierno queremos parar.
Además, festivales no hay y no tocamos demasiado.
Un año quisimos tocar en nochevieja y al final
no tocamos: nos robaron las guitarras y la caja. Fue en
Pamplona: no llegamos a tocar porque éramos el
octavo grupo y en los festis de aquellos años todo
se alargaba mucho mas que ahora, muchísimo. Acabamos
jugando un partido de pelota a la mañana".
Unos días después nos enteramos que este
hombre, que se encoge de hombros y dice vaguedades cuando
se le pregunta por planes inmediatos, acaba de publicar
un libro en la editorial Txalaparta, titulado "Por
los hijos los que sea" y que consta de relatos ultrabreves
donde seguir descargando su característica mala
hostia. ¿Conseguirá la editorial hacer entrevistas
promocionales?